https://doi.org/10.25058/20112742.n59.01
David Figueroa Serrano
Universidad Autónoma del Estado de México
La antropología, desde su propia definición histórica, ha tomado como elemento de análisis el universo que configura las relaciones humanas y su cultura. La mirada cientificista y racionalista que dio origen a esta disciplina durante el siglo XIX, ponderó un sentido antropocéntrico donde los demás elementos del entorno quedaron en un segundo plano en el relato antropológico.
El interés en las últimas décadas por las dinámicas de interacción entre humanos y no-humanos, así como las formas del cohabitar, se enlaza con el cuestionamiento de las dicotomías excluyentes del racionalismo moderno (Derrida, 2008; Haraway, 2003, 2008; Agamben, 1998, 2002, entre otros). Estos planteamientos críticos han resaltado que las convivencias humanas siempre están implicadas en relaciones con entidades no humanas.





