https://doi.org/10.25058/20112742.75

Leonardo Montenegro
Editor Tabula Rasa

Willem Assies fue un amigo, investigador social y gran humanista. Un estudioso comprometido con la justicia social y ambiental, sus trabajos se centraron en los movimientos sociales, las luchas y derechos indígenas, los conflictos sobre territorios y el manejo sustentable de bosques tropicales en diversos países deAmérica Latina: Colombia, Brasil, México, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú.

Willem fue un defensor de los derechos humanos, un entusiasta de la dignidad humana y de la justicia social; de esto se desprende su compromiso con los desposeídos, con las poblaciones rurales indígenas y campesinas, y su genuino interés en los movimientos sociales. Como profesor en diversas universidades latinoamericanas, su cátedra, sus investigaciones y sus direcciones de tesis nunca perdieron lo que orientó su vida como investigador y como humanista: su compromiso político con las luchas sociales.

A comienzos del año 2003, Willem me fue presentado por nuestro amigo en común: Ulrich Oslender, otro comprometido investigador de los movimientos sociales en América Latina. Ulrich me puso en comunicación con Willem a partir de mi interés por construir una revista crítica de ciencias sociales, que se convertiría en Tabula Rasa. Esta publicación, que a comienzos de ese año era un sueño sobre el que estaba trabajando, se convertiría en realidad gracias al apoyo de estos amigos. Cuando nadie creía en este proyecto (es más fácil creer en lo que ya está construido), Willem se vincularía como parte del comité científico de la revista, dispuesto a colaborar con sus evaluaciones y conocimiento, contribuyendo a su construcción permanente y a la definición de su orientación crítica, junto con otras diversas personas que nos acompañaron en ese comienzo: Eduardo Restrepo, Arturo Escobar, por supuesto Ulrich Oslender, Joanne Rappaport y todos los otros amigos y amigas del Comité de la revista. Por eso, este necesario homenaje a Willem Assies, el humanista, el investigador social crítico, quien creía en la necesidad de la dignidad humana y la justicia social y ambiental, en él hay mucho de Tabula Rasa, de su discurrir y de la realidad que es hoy. En medio de esto es una feliz coincidencia que justamente desde este número la revista amplíe su audiencia, publicándose en español y en inglés. Nuevamente está Assies en la raíz de una nueva etapa, como una prueba de que sigue vivo, de que sus palabras siguen hablándonos al oído, iluminando el camino por delante e infundiéndonos nueva vida.