Leonardo Montenegro M.

Hace dos años asumí el reto de editar una publicación que constituyera un espacio de divulgación de la investigación social, abierta a la reflexión y a la crítica, es decir, un espacio para el debate. Dicha tarea me sería encomendada en ese entonces por el Rector de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca Miguel García Bustamante, quien como representante máximo de la institución dio su aval al producto final, nuestra revista Tabula Rasa.
Un año después de haber salido a la luz su primer número y de haber suscitado en el transcurso de los meses todo tipo de opiniones y controversias, así como los mejores comentarios tanto de académicos nacionales como internacionales, cuento con la satisfacción de
entregar a la comunidad universitaria el segundo número de esta publicación. Con ello, estimo haber cumplido como editor y, simultáneamente, considero que hemos cumplido como universidad con la primera y más difícil etapa: la de «comenzar».