En diciembre de 2003 salió de imprenta el primer número de Tabula Rasa como una apuesta política, académica y editorial, que hoy se ha consolidado. Desde entonces percibimos la importancia de una revista de acceso abierto, teniendo en cuenta lo que ello significa en cuanto a las políticas de producción del conocimiento que cada vez son más firmes en el mundo académico, no sólo nacional sino internacional. Este proyecto surge como una opción alternativa a la preeminencia de la política del copyright en la circulación del conocimiento, y por tanto apunta claramente al copyleft, a la libre reproducción, al open acces. Hoy, 4 años después de la aparición del primer número, afirmamos la importancia de esta iniciativa y continuamos trabajando para lograr la constitución de un conocimiento menos restringido. En este sentido, se plantea como una posición política que reivindica la responsabilidad social —y no empresarial— tanto de las universidades y de los investigadores e investigadoras, como de las revistas académicas, en torno a la producción del conocimiento: este no debe ser una mercancía sino un derecho de todas las personas.